Editorial: Un manifiesto centrado en la Tierra (ecocéntrico) Bei John A. Livingston Nota de los editores: Los autores recibieron con satisfacción la siguiente valoración y aprobación del manifiesto por John A. Livingston. John es Profesor Emérito de Estudios Ambientales en la Universidad de York. Un naturalista de toda la vida, ha escrito docenas de programas de radio y televisión, muchos artículos y diez libros, el más reciente de los cuales, "Rogue Primate" (1994), recibió el Premio de Literatura del Gobernador General. John y su esposa residen en la isla de Salt Spring, en la Colombia Británica. "Para la mayoría de nosotros, la tarea de concebir --y mucho más articular-- una ética para trascender el interés humano de corto plazo podría parecer desalentadora o francamente intimidante. Ted Mosquin y Stan Rowe lo imaginaron y lo hicieron." "Yo estaba atraído por la hipótesis Gaia, que presentaba a la Tierra como un ser vivo. Me gustaba la metáfora, pero un modo de hablar simplemente no es suficiente. Mosquin y Rowe no están siendo metafóricos. La ecósfera en que vivimos es una red que envuelve a todos los organismos y ecosistemas, que hizo surgir la vida en primer lugar y que ahora la sostiene. Todo organismo y todo ecosistema es un participante pleno. Partiendo de esta sensibilidad, los autores proponen una ética ecocéntrica, una afirmación de principios morales con el propósito de ayudarnos a salir de los modos de vida centrados en el ser humano, o incluso centrados en los seres vivos, hacia una existencia gobernada por la conciencia de pertenecer a un evento totalizador y único, en el cual todo se encuentra integrado e interrelacionado." "El Manifiesto por la Tierra está dirigido justamente a una especie entre las 25 millones, más o menos, que habitan la Tierra. Esto puede parecer singular para un observador distante que lo vea por primera vez. ¿No se debería dar orientación moral a todas las especies? ¿Qué tiene ésta que sea tan especial? Este observador merece una rápida pérdida de la inocencia. Sólo la especie humana ha inventado códigos éticos abstractos fuera de la pura necesidad. Otras no los han tenido." "El animal humano ha sido enormemente exitoso --diestro, adaptable, privilegiado de muchas maneras, pero principalmente en los asuntos cerebrales. Nuestro ingenio técnico sólo es comparable con el extraordinario poder y creatividad de la razón para explicar las cosas que hacemos. Algunas de nuestras construcciones más elegantes surgen en los tiempos de guerra, cuando todo tipo de actos abominables requieren complicadas justificaciones. Pero otras racionalizaciones palidecen en comparación con la antigua convicción, honda e inconmovible, de que la especie humana tiene el derecho --y la obligación implícita-- de tomar, consumir e incluso eliminar con total libertad a otras especies y a sus habitantes en cualquier lugar en donde se encuentren y para el fin humano que sea. El privilegio del ser humano sobre la ecósfera está bendecido, es absoluto." "Nuestra autoasignada propiedad y libertad de acción contra cualquier especie, comunidad o ecosistema está en la actualidad poniendo en peligro a la ecósfera. La disminución inexorable de la diversidad de los ecosistemas reclama un estrecho escrutinio de nuestra auto imagen, de nuestra postura en el mundo y de las innegables responsabilidades que derivan de nuestra actual posición dominante en el mismo. Tal ejercicio crítico sería de poca utilidad, no obstante, si no se adoptan medidas para poner un tope al crecimiento de la población humana. ¡Nuestras cifras se han más que triplicado en mi propio tiempo de vida! En sus "principios de acción", Mosquin y Rowe plantean que esta es una cuestión ética. Muchos de nosotros, condicionados culturalmente como todos, tendremos dificultades para extender las preocupaciones éticas más allá del interés humano. Puede ser necesario un pensamiento totalmente nuevo. Pero lograr que más de nosotros hagamos una pausa y reflexionemos es, por cierto, el motivo principal del manifiesto. Le deseo el mayor éxito." John A. Livingston, febrero de 2004. |